Historia de “La Comunidad
Sefaradí de México”
Antes de 1910 vivían en México
unos pocos Sefaradíes. En aquellos años el
país estaba envuelto en luchas internas sangrientas
y la situación económica y política
es catastrófica.
Para los judíos, así como para muchos europeos,
México simbolizaba el paso a los Estados Unidos.
Muchos de los inmigrantes judíos no lograron pasar
y tuvieron que quedarse en México, a pesar de las
dificultades naturales que se debían a la diferencia
de idioma y costumbres.
Poco a poco se fueron integrando y se quedaron definitivamente
en el país.
Uno de ellos fue el Sr. Isaac Capon, que habiendo llegado
de Grecia, se estableció en México y después
de muchos esfuerzos logró una posición económica
bastante buena para comenzar a preocuparse por sus hermanos
judíos.
Según la costumbre de la diáspora, los pioneros,
una vez que se establecían, pensaban tanto en la
vida como en la muerte: para la vida un lugar de oración
y para la muerte, un terreno consagrado donde pudieran reposar
eternamente; y entre la casa de oración y el panteón,
la supervivencia como seres humanos.
En 1912 Isaac Capon y un pequeño número de
amigos judíos deciden establecer la primera institución
judía en México y bajo el nombre de “Alianza
Monte Sinai” pusieron las bases de la comunidad.
Con los esfuerzos de este primer grupo se adquirió
el primer panteón judío, en las calles de
Tacuba, que por muchos años y sin distinción
de origen, dio servicio a sus difuntos y más adelante,
construyen el primer templo en las calles de Justo Sierra.
En 1923 se funda “Bikur Holim” formado exclusivamente
por los judíos procedentes de Grecia, Turquía
y Países balcánicos, hablantes de ladino.
En 1924 es fundada con el Sr. Isaac Capón a la cabeza,
la institución que con el nombre de “La Fraternidad”
reunió a toda la comunidad judía sefaradí
de la Ciudad de México.
La organización Bikur Holim, es sustituida por la
Unión Sefaradí y crea sus propios grupos de
beneficencia.
En 1925 las damas Sefaradíes organizan el grupo de
“Las Damas de Buena Voluntad”.
En 1927 se funda en la ciudad de Guadalajara “Agudat
Ajim”: Unión Fraternal S.C. que en primer momento
agrupa a todos los judíos de esta ciudad, pero posteriormente
es excluida de los sefaradíes.

En 1935 aparece la revista de la Sociedad Juvenil Sefaradí
en español, Unión y Progreso, misma que desaparece
en 1940.
Las oraciones comenzaron a hacerse de acuerdo al rito sefaradí
y en todos los aspectos de la vida comunitaria trató
de mantenerse la tradición que, viniendo de España,
y pasando por los Países balcánicos, llegó
a México.
De 1936 en adelante la actividad de la comunidad estuvo
estrechamente ligada al movimiento sionista. Se fundó
la Organización Sionista Sefaradí que sobresalió
por sus actividades sionistas y culturales, así como
por su colaboración con las diversas instituciones
sionistas. Sus dirigentes como Victor Mitrani, Isaac Moscona
y Victor Tacher fueron alabados por las más altas
autoridades del Sionismo.
En el mismo año comienza a editarse la revista Optimismo
Juvenil.
En 1938 se funda la organización sionista WIZO de
las mujeres sefaradíes.
Fue en el año de 1940 cuando el Sr. Víctor
Babani comenzó a involucrarse más a fondo
en los trabajos de la Comunidad Sefaradí formada
tiempo atrás bajo el nombre de “La Fraternidad”.
Eran tiempos de guerra en Europa y naturalmente se sabía
de todas las desgracias que los judíos padecían
bajo el régimen nazi.
Por aquellos años la Comunidad Sefaradí no
tenía un Templo propio al que sus integrantes pudieran
acudir. En las fiestas mayores como Rosh Hashaná
y Yom Kipur los que podían iban a los Templos judíos
de la colonia Ashkenazi o al Templo de la Comunidad de Aleppo
y Damasco.
Debido a que la colonia Sefaradí contaba con un número
importante de miembros ya no les era posible acudir a esos
por variadas razones. La más importante era que no
cabían y además la forma de llevar los rezos
no era de su agrado. Por lo tanto, durante algunos años
alquilaron un Templo protestante situado en las calles de
Gante, en pleno centro de la ciudad, lo que tampoco les
era agradable y así comenzó en la Sociedad
“La Fraternidad” la idea de construir un Templo
propio.
En el año de 1941 la Directiva de La Fraternidad
compró un terreno en las calles de Monterrey, en
la colonia Roma.
En ese entonces ocupaban puestos los señores León
Alazraki e Isaac Capón además de otros distinguidos
miembros de la misma.
Una gran cantidad de familias Sefaradíes vivían
en dicha colonia y el resto a distancias cercanas de ahí.
Por un error de cálculo ese terreno no reunía
las condiciones para construir un Templo, pues de acuerdo
a nuestras leyes religiosas el Aarón Ha Kodesh debe
estar situado al oriente y este terreno no estaba en esta
forma particular. De cualquier modo, como ya estaba pagado
con las aportaciones de todos, o casi todos los miembros
de la comunidad pasaron por alto el detalle.
Dentro de la mesa directiva se constituyó el comité
de construcción del Templo, formado por un grupo
de personas que se prestó para este trabajo, entre
ellos estaba Víctor Babani.
Se llevaron a cabo varias juntas en las casas de los miembros
del comité y como no se ponían de acuerdo
sobre como sería el Templo, se invitó a los
miembros de comunidad que fueran Ingenieros o Arquitectos
a que presentaran proyectos para un concurso.
El Sr. Víctor Babani, pidió al Ingeniero Francisco
Cánovas que presentara un proyecto en base a ciertas
ideas que él tenía inspirado en el Templo
Sefaradí que conoció en la ciudad de Vidin,
Bulgaria cuando era niño. Tenía este Templo
grabado en su memoria hasta en los más pequeños
detalles.
Se fijó una fecha para que la mesa directiva en pleno
votara por el proyecto más idóneo. Don Víctor,
no queriendo influir en la decisión del jurado, se
retiró de éste.
Como es sabido, el ganador del proyecto fue el Ing. Cánovas,
a quien se le encomendó la obra bajo la constante
supervisión del Sr. Babani, quién no dejó
de ir un solo día para ver los avances de la construcción,
además de que en su oficina llevaba la contabilidad
de la obra.
Junto con los Rabinos Abraham Coriat y Avigdor planeó
el tipo de Templo que sería, tomando en cuenta las
costumbres Sefaradíes.
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El Templo quedó terminado en 1942 y desde entonces
lleva el nombre de “Rabí Yehuda Helevy”,
sugerido por Don Víctor bajo la aprobación
de los miembros de la mesa directiva.
A la inauguración asistieron los directivos de todas
las comunidades judías de México quienes tomaron
la palabra señalando la importancia, funcionalidad
y belleza de esta magna obra.
En el mismo año 1942 el profesor Avner Aliphas, junto
con un grupo importante de personas de la colonia Ashkenazí
fundaron el Colegio Hebreo Tarbut en las calles de Amsterdam
No. 166. Este colegio, a diferencia del Colegio Israelita
de México, en el que se impartía la enseñanza
del idioma Idish, tenia como meta principal la enseñanza
del hebreo, lo que abría las puertas no sólo
a niños de dicha comunidad, sino a todos los niños
judíos que desearan estar en este colegio que impartía
la enseñanza del primero al cuarto año de
primaria.
El Sr. Babani, habló con el profesor Aliphas y arregló
que se recibiera a unos quince niños Sefaradíes
en edad de cursar estos grados.
Ellos vivían en un internado patrocinado por “La
Fraternidad”, ya que sus padres se veían imposibilitados
para tenerlos en casa. Los niños fueron aceptados
y la Unión Sefaradí se hizo cargo de las colegiaturas.
Por primera vez estos niños empezaron a recibir una
educación judía en una escuela judía.
Para ese entonces Don Víctor, con el voto de los
miembros de la Comunidad Sefaradí, tomó la
presidencia de la misma y le cambió el nombre quedando
registrada como Unión Sefaradí. Sin embargo,
el nombre de “La Fraternidad” siguió
rigiendo para otros fines.
Hubo que hacer nuevos estatutos que correspondieran a los
objetivos de esta organización y él con algunos
miembros de la Mesa Directiva se dieron a esta tarea.
Con la inauguración del Colegio Hebreo Tarbut se
tuvo la idea de crear una escuela para todos los niños
Sefardíes, que a la sazón estudiaban en escuelas
de gobierno y particulares, ya que en muchas de éstas
se les enseñaban ritos de la religión Católica,
lo que les creaba conflictos de identidad.
Una vez aprobado el proyecto de tener una escuela de la
Comunidad Sefaradí, se hicieron las gestiones necesarias
ante la Secretaría de Educación Pública
y se buscó un terreno en las inmediaciones del Templo.
El Sr. Moisés Cohen, miembro de la comunidad, tenía
un terreno en la calle de Mayorazgo en la colonia Del Valle.
Este terreno tenía varias construcciones, que podían
mediante algunos arreglos, servir al propósito de
fundar la ansiada escuela. Se le visitó para comprarle
dicho local, y al saber el destino que se le daría,
el Sr. Moisés les vendió el terreno al costo,
lo que resultó ser un ahorro de consideración.
A mediados de 1943, se firmaron las escrituras de compraventa
a favor de la Unión Sefardí con la intención
de abrir las puertas del “Colegio Hebreo Sefaradí
Tarbut” en febrero de 1944.
La S.E.P. suministró todo el profesorado de acuerdo
a sus programas y también suministró al director
técnico, una mujer de nombre Dávila. La escuela
cubría todos los requisitos necesarios y así
logró su incorporación a la Secretaría.
Con la ayuda del profesor Aliphas se formó el profesorado
de hebreo.
Ahora hacía falta convencer a los padres de familia
de la comunidad para que se unieran al proyecto e inscribieran
a sus hijos, pero la labor de convencimiento fue larga y
difícil. Sin embargo, contra viento y marea abrió
el nuevo colegio sus puertas en febrero de 1944, aunque
con pocos niños, ya que muchos miembros de la comunidad
decían: “esta escuela no es necesaria...”
No importando esto a los entusiastas directivos y a muchos
padres de familia, dos meses después, en abril, se
incorporó el quinto y sexto grados de primaria.
Para ayudar a las familias que no podían pagar colegiaturas
y todos los gastos escolares, la directiva aprobó
por unanimidad que en este primer año escolar no
habría cobro de colegiaturas ni servicios de camión.
Además, como las clases para la enseñanza
del programa de la Secretaria de Educación se impartían
por la mañana y el idioma hebreo y costumbres judías
por la tarde, el comité de Madres, turnándose,
servía a los niños al medio día comida
casera preparada en la misma escuela, evitando el doble
traslado de los niños a sus casas.
El primer año se inscribieron aproximadamente 90
niños en las siete aulas, seis de primaria y Kinder,
incluidos unos quince niños que vivían en
el internado fundado por “La Fraternidad” y
que la directiva mandó cerrar, volviendo estos niños
a sus casas con sus padres.
El Colegio aumentó su alumnado y las instalaciones
fueron insuficientes. Se quería aumentar los grados
a secundaria y preparatoria para continuar con el aprendizaje
de su identidad.
Como en la escuela no se podía llevar a cabo este
proyecto, se rentó durante un año una casa
grande en las calles de Nuevo León en la colonia
Hipódromo, mientras el local en las calles de Adolfo
Prieto (antes Mayorazgo) era totalmente derrumbado.
La consigna era construir en un año escolar una nueva
escuela integrada.
El proyecto al cabo de un año se cumplió y
para 1950 se reinauguró el “Colegio Hebreo
Sefaradí”, con capacidad para 500 alumnos.
Esta obra le fue asignada al Ingeniero Francisco Cánovas
bajo la supervisión constante del Sr. Víctor
Babani, quien compuso también un himno de tipo militar
para la nueva institución. Desde la fundación
del Colegio Don Víctor, con la ayuda de un Teniente
del Ejército Mexicano, había formado una banda
que tocaba el himno, que vale la pena recordar:
Estribillo:
Ya no hay mejor
ya no hay mejor
que el Colegio Sefaradí
ya no hay mejor
ya no hay mejor
que el Sefaradí
Juramos dar nuestra vida
por nuestro México patria querida
y hoy hacemos formal promesa
la de luchar siempre por la grandeza
de México.
Hoy ondea en lo alto
nuestra bandera de azul y blanco
Dios oyó nuestras oraciones
restituyendo entre las naciones
a Israel.
También en la década de los años cuarenta
la Comunidad Sefaradí continuó forjándose
a través de la construcción del panteón
de la misma, que ya estaría separado de la Alianza
Monte Sinaí.
Ya a partir de los años cincuenta y con la infraestructura
básica siguió creciendo internamente, reforzando
las instituciones y comités que darían servicio
a la comunidad así como creando aquellos que las
nuevas épocas pedían.
La creación del Estado de Israel fue sumamente importante
para la Comunidad Sefaradí de México, la cual
apoyó su existencia desde un primer momento y se
identificó como una comunidad sionista, y a través
de la Organización Sionista Sefaradí apoyó
las acciones necesarias para el fortalecimiento y la continuidad
de este Estado.
En 1968, un grupo de jóvenes de la comunidad formó
un grupo de tipo sociocultural llamado "Hatikva".
Dos años después este grupo se convirtió
en un movimiento sionista con objetivos jalutzianos, "Dor
Jadash Hatikva", que más adelante se convertiría
en "Tnuat Noar Jinujit Dor Jadash" (Movimiento
Juvenil Educativo Dor Jadash).
En 1983, se le agregó el tiíulo "Tzionit"
(sionista) quedando como "Tnuat Noar Jinujit Tzionit
Dor Jadash", siendo hoy en día uno de los movimientos
juveniles más fuertes y exitosos de la comunidad
judeomexicana.
En cuanto a sus instalaciones el Dor Jadash comenzó
a funcionar en una casa de la calle División del
Norte y ahí pasó por diferentes inmuebles,
entre ellos el centro social de Tehuantepec 18 y la escuela
de Progreso, para finalmente instalarse en un edificio anexo
al del nuevo Colegio Hebreo Sefaradí.
Durante el ciclo escolar de 1971-1972; el Colegio Hebreo
Sefaradí inauguró su segundo edificio al sur
de la Ciudad de México, en la calle de Progreso #25,
Col. Florida. El cambio hacia este inmueble fue motivado
principalmente por la necesidad de contar con un predio
más amplio, que permitiera espacios más propicios
a los trabajos académicos propiamente dichos, pero
también se buscaba ofrecer al alumnado la posibilidad
de tener áreas verdes y deportivas internas, para
garantizar un mejor balance en su educación integral.
En 1971, se puso en marcha ya dentro de este nuevo edificio,
el nivel de Kinder con un programa moderno y revolucionario
de educación activa, el que amalgamó en sus
planes de trabajo, los principios de Gran Hebreo, que hasta
la fecha han distinguido a este nivel. Los niveles escolares
de primaria, secundaria y preparatoria se mudaron al nuevo
inmueble en1972. El edificio de Progreso No. 25, albergó
el espíritu del Colegio Hebreo Sefaradí por
15 años, hasta el año de 1984.
En el año de 1984 fue vendido el edificio del Colegio
Hebreo Sefaradí, de la calle de Progreso, para trasladarse
provisionalmente a la zona de Toreo, en tanto se culminaban
las obras del nuevo plantel en Av. De los Bosques 292 que
fue inaugurado en 1986.
En el año de 1972, con la llegada del Rabino Abraham
Palti, se crea la institución llamada Majazike Tora
cuyo nombre nos llega de la misma organización existente
en Estambul, Turquía. El objetivo de esta institución
es que a través de la enseñanza para la ceremonia
de Bar Mitzva, reciban los niños conocimientos de
tradición judía, de religión y que
sepan llevar los rezos debidamente. El fortalecimiento de
dicha organización a través de los años
mantuvo encendida la chispa del judaísmo entre muchos
jóvenes de la comunidad y lo sigue haciendo todavía.
En 1992, con motivo de los "50 años de la Expulsión
de los Judíos de España” la escuela
decide crear el "Merkaz Sefarad", un centro de
estudios, de recopilación de información y
de difusión de la cultura sefardí, que preserve
y difunda la herencia sefardí, tanto en marcos comunitarios
como en la sociedad civil en general.
A los pocos años de haberse inaugurado el plantel
de Av. De los Bosques, se construye dentro del mismo, el
Midrash, que luego del asesinato del Primer Ministro de
Israel, ltzjak Rabin, recibió su nombre. Este se
planteó como un espacio de rezo y estudio para la
comunidad que en su mayoría habita ya las zonas de
Bosques, Tecamachalco, Herradura, etc. y para los que el
acceso al Kal Rabí Yehuda Halevy se dificultaba.
Al mismo tiempo, y por la movilidad habitacional de la Comunidad
se plantea la construcción en un terreno aledaño
a la escuela, del Nuevo Templo y Centro Social.
Unos años después, a raíz de la crisis
económica que sufre el país y con objeto de
asegurar la educación de los hijos de la comunidad
en el futuro, la comunidad crea la Fundación para
la Educación del Colegio Hebreo Sefaradí,
fideicomiso que contribuirá a la subvención
de proyectos especiales de envergadura en la escuela.
La comunidad cuenta hoy en día con 5500 integrantes.
Gran parte de sus miembros son ya nacidos en México
y sus líderes estudiaron en su mayoría en
el Colegio Hebreo Sefaradí.
La Comunidad mantiene la tradición religiosa y las
oraciones que se cantan de acuerdo al estilo Sefaradí
de Turquía, Grecia y Bulgaria.
Es una Comunidad productiva y fructífera también
en el aspecto periodístico y literario. Se publica
la Carpeta Comunitaria Sefaradí, la revista Emet
y distinguidos periodistas y escritores sefaradíes
colaboran activamente en publicaciones como la Revista "Foro"
y el periódico "Kesher", dirigidas por
Sefaradíes pertenecientes a la Comunidad.
La Comunidad Sefaradí se ha planteado en los últimos
años cuál debe ser el camino a seguir por
la misma, por lo que ha constituido un comité de
planificación, que trabaja para establecer esta línea
a futuro.
Bibliografía:
Parte 4: Aki Yerushalayim "La Komunidad Sefardí
de México"; Algazi Maya, Julio; Anyo 17 n°
54 Colegio Hebreo Sefardí A.C., Fundamentos, Ideario,
Reglamento; Plan 1990-1999 "Historia y Constitución
del Colegio" Bejar Rozanes Ezra; Octubre, 1990.
Universidad Hebraica, Diplomado en Dirección y Liderazgo
Comunitario- Historia de la Comunidad Judía Mexicana-
"Epílogo y Cronología" 1997
Informantes
Lic. Ezra Bejar Rozanes
Rabino Abraham Palti
Jaime Lokier-Dor Jadash
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